De maestro estatuario a santeiro

Estaban Sampzon en el Río de La Plata

  • Gabriela Braccio

Resumo

Fue en 1780, como respuesta a un bando del virrey, que Esteban Sampzon se presentó ante el escribano de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y declaró ser maestro estatuario. Más de treinta años después, el padrón de población levantado en la ciudad de Córdoba lo registró como santero. Este pasaje entre maestro estatuario y santero puede considerarse indicio de una cuestión a resolver y, por lo tanto, un posible eje para llevar a cabo el presente trabajo. Sin embargo, existen otras cuestiones a considerar, las que complejizan y amplían el contexto en que se inscribe este caso. Por una parte, el prestigio de los artesanos estaba dado fundamentalmente por el reconocimiento de su capacidad, la cual resulta indiscutible en la obra de Sampzon. Por otra, la historia de los artesanos coloniales “está llena de ejemplos de individuos inteligentes y hábiles que llegaron a hacerse bastante ricos”1, pero Sampzon terminó sus días en la pobreza y el olvido.

La particular situación se advierte también considerando a otros escultores de la región para la misma época. Particularidad que parece estar irremisiblemente unida al hecho de que Sampzon era de origen filipino, por lo cual podía ser considerado un “indio de la China”, con todo lo que ello implicaba en una sociedad jerárquica y estratificada, a más del carácter absolutamente excepcional que representaba en el Río de la Plata.

Esteban Sampzon nos enfrenta a varias cuestiones, siendo la subalternidad una de ellas, y nos invita a repensar la relación entre la normativa establecida y las prácticas, mientras que el corpus que le fue atribuido, aunque escaso, permite múltiples inferencias respecto del arte colonial en un área marginal del imperio español en América.

Biografia do Autor

Gabriela Braccio

Licenciada en Historia.

Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.

Publicado
2011-01-01
Edição
Seção
ASPECTOS HISTÓRICOS E SOCIAIS